Con tres accidentes graves en 2018, la conducción autónoma ha experimentado algunos reveses importantes. Sin embargo, las imágenes térmicas pueden mejorar la conducción autónoma. También conocidacomo imágenes infrarrojas, hay una gran promesa en el horizonte en relación con disminuir la probabilidad de que ciertos tipos de accidentes ocurran de nuevo.

Con la llegada de sensores rentables, junto con capacidades informáticas mejoradas, la conducción autónoma ya no es simplemente un concepto de ciencia ficción. Se ha convertido en una industria en rápido desarrollo que está experimentando un crecimiento exponencial. La estimación es que para la década de 2030, los vehículos totalmente autónomos serán una ocurrencia común en la carretera. Esta tecnología disruptiva tendrá un efecto duradero en la economía y el estilo de vida.

Conducción AutónomaAntes de que nos demos cuenta de las posibilidades de adaptación en las que la conducción autónoma cambiará nuestras carreteras, primero hay que despejar algunos obstáculos técnicos. Esa capacidad para que el vehículo detecte completamente su entorno debe ser alcanzada. Esto requerirá la fusión del sensor, la combinación automática de múltiples modalidades de imagen. Actualmente, los sensores típicos utilizados en los diseños de vehículos autónomos incluyen radar, LIDAR, ultrasonidos y cámaras de dispositivos acoplados a carga (CCD). Con estos tipos de sensores, la detección ambiental completa debería ser posible. Sin embargo, como tantas veces es el caso, la teoría y la práctica divergen, como en la situación con los accidentes el año pasado.

En enero, así como en marzo, dos vehículos Tesla estaban en piloto automático. Uno golpeó un camión de bomberos estacionario, y el otro un divisor de carril de hormigón, este último causando la muerte del conductor. Además, en marzo, un Volvo autónomo Uber, que estaba equipado con radares, cámaras LIDAR y CCD, golpeó un paso de peatones que cruzaba la carretera en Arizona. La colisión mortal fue causada por la visibilidad nocturna limitada y el radar y los sistemas LIDAR no detectaron adecuadamente al paso del peatón. La tasa de detección de este sistema se habría mejorado, y la vida del peatón probablemente se salvara, si sólo estuviera equipado con una cámara termográfica infrarroja.

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El infrarrojo se puede aprovechar de varias maneras para mejorar los sistemas sensoriales autónomos existentes:

  • Los objetos de cuerpo caliente presentan un alto contraste en ambientes fríos, haciéndolos fácilmente identificables
  • No hay dependencia de la luz visible con un mejor rendimiento durante las aplicaciones nocturnas
  • El infrarrojo proporciona más detalles sobre los objetos que liDAR y el radar
  • No hay efectos de floración de las luces en el campo de visión de la cámara (FOV)
  • Hay efectos mínimos en la imagen de las sombras

Es importante tener en cuenta que esta tecnología de imágenes térmicas no está destinada a reemplazar las cámaras tradicionales, radar o LIDAR, el sistema de imágenes láser que ya se encuentra en la mayoría de los coches autónomos que realiza el trabajo de mapeo tridimensional. En su lugar, está destinado a ser una capa pasiva que complementa el software de reconocimiento en el coche.

Las imágenes térmicas ofrecen información adicional a los sistemas sensoriales existentes en la conducción autónoma. La información térmica adicional es necesaria para detectar y clasificar un objetivo o confirmar si es probable que un objetivo ya clasificado de otro sensor sea la clasificación asignada. Mediante la implementación de imágenes IR en la conducción autónoma, el contenido de información ambiental puede aumentar, y se pueden evitar accidentes, como la muerte del peatón en Arizona.